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VIOLENCIA ¿DE GÉNERO?

December 7, 2017

Hace un par de semanas, se celebró el día mundial de la violencia de género, una triste realidad, que sigue presente en nuestra actualidad y sobre la que queda mucho por hacer. Un cambio profundo, en cualquier ámbito, viene precedido de una educación basada en la igualdad y el respeto de nuestros derechos y obligaciones. Existen muchos proyectos, campañas y una gran consciencia social en este asunto, así que hoy me preguntaba: ¿qué está fallando entonces?, ¿por qué no acaba esta pesadilla?. Y de ahí mi reflexión, hace días que quiero compartirla contigo...

 

Desde mi perspectiva, siento que no podemos educar desde el dolor, la rabia o el miedo. Si seguimos educando desde la visión 'víctimas – agresores', ‘buenos y malos’, estamos transmitiendo valores desde una perspectiva polarizada, sostenida en un malestar que nos genera ‘rechazo por unos (agresores - hombres) y benevolencia por otros (víctimas - mujeres)’, lo cual sienta las bases de una plataforma ideal para seguir difundiendo justo lo que queremos evitar, ya que siempre, consciente o inconscientemente, hay quienes tienen corazón para aquello que se rechaza e intentan hacerlo encajar de nuevo en el sistema.

 

¿Qué podemos hacer entonces?

 

Para empezar personalmente, cambiaría el término violencia 'de género' por violencia 'doméstica'. La violencia de la que hablamos surge desde la lucha más ancestral que existe, la de la supremacía en el hogar. Hombres y mujeres siempre serán diferentes y complementarios. No hay nada que demostrar, hay que aprender a AMAR LO QUE ES, A TRABAJAR EN EQUIPO, A EDUCAR EN IGUALDAD DE DERECHOS Y OBLIGACIONES y HONRAR NUESTRA NATURALEZA BIOLÓGICA encontrando la manera de encajarla en nuestro tiempo y realidad social.

 

En segundo lugar, siento que las mujeres tenemos un papel fundamental en este asunto de cara a romper esta polaridad. Es importante que dejemos de REACCIONAR. Estamos tan hiper sensibilizadas en este asunto, que muchas de nosotras ya vamos con una cierta pre disposición a la DESCONFIANZA con un punto de arrogancia que puede resultar frustrante para cualquiera que quiera relacionarse afectivamente con nosotras. No nos fiamos del hombre. Hay tantas experiencias de dolor y tanto refuerzo mediático del mismo, que no salimos del bucle.

 

Y por otro lado, que difícil para muchos hombres que se esfuerzan por desvincularse de esta sombra que les acecha, sentir constantemente la inseguridad en nuestras miradas, nuestro miedo, el rechazo, las expectativas... y tener que sostener todo en conjunto desde la impotencia de querer llegar a nosotras y sentirlo imposible.

 

Solo un profundo dolor o un profundo miedo nos pueden llevar a ejercer violencia y/o a sostenerla durante años. No quiero herir sensibilidades. No pretendo, a través de esto post, justificar lo que hacen los maltratadores. Creo que más allá de las circunstancias, ningún tipo de agresión el el camino. Lo único que pretendo es ampliar el foco. Las agresiones tienen una amplia gama de matices (desde el juicio crítico hasta la bofetada) y tenemos que tenerlos todos en cuenta para acabar con la violencia en el hogar.

 

He acompañado a VÍCTIMAS MUJERES cargadas de silenciosa IRA que secretamente se enfrentaban desde el orgullo, a la lucha interna de no utilizar nunca contra sus hijos, esa agresividad que tanto las hirió en su infancia. Mujeres con modelos maternales cargados de frustración, que inconscientemente atrajeron a su vida hombres igual de frustrados, desde la necesidad de demostrar que podrían convivir con ese dolor y trascenderlo sin que les atrapase nunca. Mujeres que lidiaban la batalla de no convertirse jamás en aquellos referentes que tanto amaron y por los que tanto sufrieron. Mujeres coraza, en muchos casos emocionalmente inaccesibles, que reaccionaban muchas veces a la violencia concomprensibles y justificadas’ dosis de agresividad directa o sutil, convirtiéndose en otro tipo de MALTRATADORAS (mujeres), emitiendo, desde su posición de víctimas, justificadas dosis de juicio y rechazo’ hacia los hombres, negando a sus parejas la confianza, el cariño, la intimidad... utilizando a los hijos de ambos de confidentes, confrontándolos a sus padres desde su propio dolor y negándoles, por tanto, que ellos pudiesen amarlos, manteniendo viva la herida por generaciones.

 

He conocido a HOMBRES MALTRATADORES, hijos y nietos de maltratadores que, como muchas mujeres, han tenido que crecer en medio de la violencia doméstica, sintiendo el riesgo que suponía convertirse 'en un hombre'. Hombres acompañados y educados en su infancia por padres violentos y madres que sentían un 'amor -rechazo' hacia ellos, desde el MIEDO a que sus pequeños, se convirtiesen en la sombra que les precedía. HOMBRES VÍCTIMA, sin ninguna posibilidad de identificarse con una masculinidad malentendida, que crecieron sin referente en medio de una gran confusión, bajo la presión de sentir que se esperaba de ellos que se convirtiesen en 'OTRO TIPO DE PERSONAS' al tiempo que sostenían las expectativas, el rechazo y el dolor de las mujeres de su vida. Hombres que tuvieron que abrirse paso entre la desconfianza e inaccesibilidad de ellas, desde la necesidad de satisfacer sus expectativas para obtener ese reconocimiento que todos requerimos para construir, durante nuestra infancia -adolescencia, una identidad sólida.

 

Es un asunto complejo. La solución no pasa por ver esto como una lucha de un género contra otro.  Es esencial EDUCAR desde una visión MÁS AMPLIA QUE NOS PERMITA TRANSFORMAR UN DOLOR que, tanto a hombres como mujeres, afecta POR IGUAL, EL DEL RECHAZO:

 

…No es fácil mirarse al espejo

y sentir la sombra del maltrato en tus espaldas.

Sentir que alguien como tú,

quizás alguien a quién amaste,

pudo llegar a humillar, golpear y hasta matar,

o sufrió las secuelas de todo ello.

No es fácil mirarse al espejo y

sentir que fue tu abuelo, tu padre, tu madre, la abuela,

sentir que, fruto de tanto dolor, mañana podrías ser tú o tu hijo/a…

 

La violencia de género acabará cuando dejemos de hablar de género, 

entendiendo que tanto hombres como mujeres son víctimas y maltratadores al mismo tiempo,

fruto de este interminable dolor universal que nos salpica a todos.

 

Es hora de decir ¡BASTA! CUANDO EXPRESAMOS CUALQUIER TIPO DE VIOLENCIA, PERDEMOS TODOS. Demos la oportunidad a que hombres y mujeres puedan desplegar su maravillosa esencia desde la CONFIANZA y el AMOR INCONDICIONAL más allá del género, mas allá de nuestro pasado. Solo una mirada así puede transformar un corazón herido.

 

 

 

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