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El maltrato EMOCIONAL en la pareja

December 12, 2018

 

El maltrato EMOCIONAL o PSICOLÓGICO es un tipo de agresión invisible con nefastas consecuencias sobre el BIENESTAR de la persona que lo sufre 'en nombre del AMOR'...

 

ocultas algunas cosas por miedo a la reacción despreciativa o desproporcionada del otro

 

temes a contradecirlo,

 

toma decisiones por ti,

 

accedes a tener sexo sin querer,

 

evitas opinar en público delante de él o ella,

 

minimiza tus logros mientras que genera culpa por los errores,

 

ocupa el rol de 'madre o padre que sabe lo que es bueno para ti sin ti',

 

organiza tu tiempo libre sin consultar,

 

sientes tensión o miedo a equivocarte,

 

juzga lo que haces o dices o te pones,

 

te responsabiliza de su estado de ánimo,

 

te aparta poco a poco de aquellas relaciones que son solo tuyas (amigos, familia), en definitiva, vas dejando de ser tú para convertirte en una especie de fantasma que intenta encajar en un presunto modelo hecho a la medida de los deseos de la otra persona. 

 

Las consecuencias del maltrato psicológico sostenido son de toda índole, ya que somete a la persona a estrés crónico, lo que propiciará la aparición de enfermedades físicas o servirá como detonante de aquellas que solo estaban en estado latente.

 

Algunos síntomas visibles que responden a la somatización de estrés emocional son ansiedad, problemas con el sueño y/o con la alimentación, cansancio crónico, cefaleas, tristeza, apatía, depresión, consumo de psicofármacos y alto riesgo de abuso del alcohol.

 

Perfil de persona maltratada psicológicamente:

 

inseguridad y baja o nula autoestima,

 

percepción de impotencia para manejar el entorno,

 

culpabilidad,

 

sensación de fracaso vital,

 

sentimientos ambivalentes,

 

se subestima la gravedad del maltrato incluso justificándolo,

 

se adopta la visión de la realidad de quien agrede,

 

no se es consciente en muchos casos de ser víctima de maltrato psicológico.

 

Esto es más frecuente de lo que se cree: hay grandes dosis de violencia normalizada en las relaciones, y especialmente en las de pareja.

 

Se van tolerando pequeñas humillaciones, sutiles desprecios, se permiten la violaciones de la intimidad mediante el permiso explícito o no de mirar mi móvil o mis redes sociales, me someto a tu juicio sobre mí, empiezo a pedir permiso (que no opinión) para tomar decisiones, aguanto tus estallidos de irritabilidad para no empeorarlos, acepto una y otra vez las disculpas y todo ello sostenido por la creencia de que el amor todo lo puede y si queremos que dure, es necesario ser flexible.

 

Cuando los profesionales decimos en terapia de pareja que el amor es condición necesaria pero no suficiente, las personas se sorprenden. Nos han hecho creer que una vez que uno ama, el resto está hecho y vamos a transitar durante el resto de nuestra vida por un fluido camino de rosas.

 

Cuando aparecen formas tóxicas de vincularse, muchas personas las soportan en nombre del amor, y en nombre de ese presunto amor (que no lo es) se va degradando al otro, se le va anulando hasta el punto de que hay un día en que ese otro ya no sabe ni quién es ni en qué se ha convertido su vida.

 

En cuanto al perfil de la persona que maltrata psicológicamente, es paradójicamente alguien en extremo dependiente e inseguro, con escasa capacidad empática, muy controlador. Entre sus comportamiento más habituales se incluyen los siguientes:

 

Te insulta, te grita, te ridiculiza y te menosprecia haciéndote sentir que no vales nada, que tu vida en sí no vale nada. Lo hace de tal forma que te sientas incluso agradecida por estar con alguien que esté contigo a pesar de esto.

 

Tiene celos excesivos y te controla todo el tiempo. Eres su posesión más preciada y al mismo tiempo la más despreciada, una incoherencia que te confunde, pero te somete.

 

Te aísla de tus amigos y tu familia.

 

Tiene el poder de controlar con quien quedas y cuándo alguien puede disponer de tu tiempo o no.

 

Decidirá por ti, serás su marioneta. Ya no eres libre, sino alguien que está sometido a los deseos y caprichos de otro.

 

Las constantes amenazas te hacen sentir un temor constante.

 

Puede amenazar con abandonarte o con otras cosas que sepa son tu debilidad.

 

La presión emocional y sexual que ejerce sobre ti hace que tengas sentimientos de culpa. Realmente, te hace sentir culpable de algo de lo que no eres culpable. En otros términos, le puede dar “la vuelta a la tortilla” a absolutamente todo.

 

 

 

Si te sientes reflejado con los aspectos mencionados en este POST y tienes cualquier duda, puedes ponerte en contacto conmigo sin ningún tipo de compromiso.

 

Deseo que te haya resultado útil. GRACIAS!.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

www.rebecapabon.es 

 

 

 

 

 

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